Por qué llora mi bebé

La gran pregunta. Muchas veces resulta un poco desesperante calmar a nuestros bebés por un motivo… No sabemos qué les pasa. Y es que, quitando aquellas ocasiones en las que hay una causa evidente, el llanto se convierte en el lenguaje de nuestros pequeños, poniendo a prueba nuestra paciencia, perspicacia y, como no, nuestro oído ;)

A continuación os dejamos los motivos más comunes por los que los pequeños de la casa hacen uso de sus cuerdas vocales… Tampoco hay que emocionarse. No es ninguna receta mágica. Pero seguro que te servirá de ayuda en algún momento. Porque muchas veces, con tanto estrés y ajetreo de vida, se nos puede pasar por alto la cosa más sencilla y básica. Así que no te lo pienses y ¡toma nota!

1. Hambre
La más común de todas. Sobre todo si es recién nacido. Lo bueno es que, en la mayoría de las veces, son como un reloj, y la solución, sencilla. Además antes del llanto suelen tener gestos, como  estar inquieto, hacer chasquidos con los labios, llevarse las manos a la boca… Esto nos ayudará a darles de comer antes de que empiecen con la lagrimilla.

2. Cólicos
Se trata de uno de los problemas más recurrentes en los recién nacidos. Los problemas de estómago asociados con gases y cólicos son los causantes de ataques de llanto incontrolados. Y no es de extrañar. Es algo doloroso para ellos y los pobres no saben cómo aliviarse.

Lo mejor para estos casos es ponerse en manos de un profesional y que sea él el que nos indique lo que debemos hacer. Hoy en día existen centros especializados en los que se trata este tema, como por ejemplo, con masajes especializados para cólicos del lactante. Además de ser muy efectivos,  se enseña a los padres esta técnica para que la puedan seguir realizando en casa. Nosotros somos ejemplo de ello ;)

3. Cambio de pañal
Como todo, depende de cada niño. Hay algunos que no soportan estar sucios y te lo hacen saber a la primera de cambio. Otros, en cambio, les da un poco igual que su pañal pese un poco más de la cuenta, por lo que tendremos que estar más pendientes para evitar que la zona se irrite.  Lo bueno es que es bastante fácil de observar y rápido de solucionar :)

4. Sueño
Para los adultos suele ser sencillo eso de dormirnos cuando tenemos sueño. Parece lógico, ¿no?. En cambio para los bebé es un poco más complicado que todo esto. Les cuesta conciliar el sueño y, si no lo consiguen, se irritan y lloran por desesperación. Por ello, es recomendable ponerles a dormir en cuanto empiezan a bostezar, en lugar de esperar a que el cansancio les altere. Se debe crear un ambiente calmado, pudiendo ayudarnos de música relajante para bebés, de algún peluche que puedan agarrar o del clásico movimiento de mecedora para que, poco a poco, se vayan quedando dormidos.

5. Brazos
Y es que no hay nada más reconfortante para los bebés que una buena sesión de mimos en brazos de sus padres. Les encanta ver sus caras, escuchar su voz,  sentir los latidos de su corazón, su olor… Evidentemente, cuando quieren esto, nos lo hacen saber a través del llanto.

Mucha gente se pregunta si lo estará “malcriando” teniéndolo en tus brazos tanto tiempo. Lo cierto es que durante los primeros meses de vida es muy importante este tipo de contacto con los padres. Así que no te sientas mal. Además está la opción de las mochilas o el pañuelo porta bebés. Te permitirá tener más independencia sin quitar el ojo a tu pequeño.

6. Dientes
La fase de los dientes puede ser bastante dolorosa, teniendo en cuenta el proceso que supone. Es cierto que algunos bebés aguantan más que otros. Sin embargo, todos tenderán a estar irritables y a llorar en un momento dado.

El primer diente suele salir entre los 4 y los 7 meses, pero puede salir antes. Para detectarlo podemos pasarle un dedo por las encías. Si descubrimos un bultito duro… Ya sabemos el por qué de tanta lágrima :) Hoy en día podemos encontrar juguetes mordedores específicos para esta finalidad. Algunos incluso se pueden meter en la nevera, ya que el frío es un factor que también les alivia bastante.

7. Estimulación
Respecto a este tema, se pueden producir dos casos: Exceso o defecto. El primero de ellos se refiere a que, si bien los bebés aprenden de la estimulación que ofrece el mundo que les rodea, a veces les puede resultar difícil procesarlo todo y pueden sentirse abrumados con tanta actividad: las luces, el ruido… En ese momento el llanto es su forma de expresar un “ya basta”. El mejor remedio para este caso es llevar al peque a algún lugar tranquilo para que pueda relajarse y procesar todo poco a poco.

En cambio, a veces nos puede suceder todo lo contrario. Es decir, que estén aburridos y necesiten más actividad para entretenerse. Pese a que puede ser un poco pesado para los adultos, es muy bueno que los bebés tengan esta fase tan extrovertida y juguetona, ya que es esencial para su desarrollo cognitivo y emocional.

Lo más importante es tener mucha paciencia, sobre todo al principio, que es cuando todavía no conoces sus gestos y señales. Pero no te preocupes, porque con el tiempo os iréis conociendo más a fondo y conseguiréis un ambiente mucho más relajado :)