Hidratación en el embarazo

Dos litros es la cantidad de líquido que pierde el organismo cada día. Beber su equivalencia, ocho vasos de agua, nos ayuda a hidratar el organismo y hacer que funcione mejor.

¿Sabías que…? Una correcta hidratación durante el embarazo alivia algunos de los malestares más comunes como el estreñimiento y las infecciones de orina.  Además, según explica la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, es fundamental para aumentar el volumen plasmático y mantener la cantidad de líquido amniótico adecuada para un correcto desarrollo fetal.

Pero ¡Ojo!, no sólo importa la cantidad de líquido ingerido, sino también la calidad de aquello que se bebe. Aunque en España el agua del grifo es segura, en el embarazo, la lactancia y la primera infancia se sugiere consumir las de mineralización débil.

Durante el embarazo se debería beber un poco más que normalmente, llegando a los 2,5 litros o incluso a 3 litros de agua al día en función de la actividad física que se realice, aumentando la ingesta si se tienen nauseas o vómitos, y durante épocas calurosas o zonas húmedas. Es recomendable beber pequeños sorbos mejor que grandes cantidades de golpe, así evitamos que el cuerpo se deshidrate.
Elena Neila, Fisioterapeuta especializada en Embarazo y Postparto

¿Demasiada agua para ti? No te preocupes… :) Para hacer más fácil este ‘trago’, existen otras formas de hidratarse: en concreto, las bebidas altas en sales minerales y azúcares, que previenen los procesos leves de deshidratación (especialmente si realizamos algún ejercicio aeróbico o yoga de manera regular), y ciertos alimentos con un alto porcentaje de agua (como las frutas y verduras), pueden ayudar a mantener un buen nivel de hidratación, y contribuyen a facilitar el tránsito intestinal y evitar el temido estreñimiento.

Así que, no te lo pienses dos veces…¡¡Una buena hidratación es la mejor precaución!! ;)

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Una correcta hidratación durante el embarazo alivia algunos de los malestares más comunes como el estreñimiento y las infecciones de orina. Además, según explica la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, es fundamental para aumentar el volumen plasmático y mantener la cantidad de líquido amniótico adecuada para un correcto desarrollo fetal.