Los antojos de las embarazadas, ¿una necesidad o un capricho?



Los antojos son una realidad en un porcentaje muy elevado de las mujeres embarazadas. Pero, ¿por qué los tenemos?, ¿son una necesidad?, o como piensan la mayoría de los hombres, ¿son  meros caprichos?

A pesar de su perfil no vital, ni dañino, aunque sí algo urgente, son muchos los expertos que han estudiado el posible origen de los antojos y, todavía, ¡es un misterio! Parece ser, que en un primer momento, se creía que los antojos podían estar asociados a una necesidad nutricional de la madre. En algunos casos es cierto que como consecuencia de una circunstancia física pasajera, como puede ser la bajada de glucosa por la noche tras un periodo de tiempo de la madre sin comer, podemos sentir apetencia de dulce en ese momento. Pero esto sólo se produce en casos muy puntuales. En muchos otros, el antojo no se relaciona con ninguna necesidad alimenticia.

Algunos estudios se decantan por afirmar que los antojos son fruto de los cambios hormonales que se producen en la mujer, y otros a que podrían deberse a la cercanía de las áreas del cerebro implicadas en el gusto y las que reciben los impulsos nerviosos originados en el útero durante el embarazo y el ciclo menstrual, ya que ambas están en el quinto lóbulo del cerebro. (Las terminales nerviosas del útero envían señales a sus receptores cerebrales, que al activarse activan también, por proximidad, los receptores de las sensaciones del gusto, y provocan así los antojos).

También se relacionan con la posibilidad de que éstos representen una desviación de la sensación de ansiedad que provoca el embarazo. Si no, ¿por qué se nos antojan, mayoritariamente, los alimentos “prohibidos”? El chocolate, los bollos, frutos secos…etc. son los grandes protagonistas de este artículo.

Mas allá de descubrir las causas, nos podemos centrar en sus efectos. Los antojos calman un ansia, convierten al papá en el héroe que satisface nuestros deseos y nos sentimos mimadas y queridas en ese instante. ¿No está mal verdad?

Eso sí, debemos tener mucho cuidado con los excesos. Si se abusa, los antojos pueden causar alteraciones en el estado nutricional de la futura mamá y ser el detonante de discusiones con la pareja. ¡Estamos embarazadas pero nuestro marido no es ningún recadero!

Por último, desmentir que los antojos no satisfechos se convierten en manchas en la piel del bebé. Otro falso mito que hay que desterrar. En los antojos no interviene el feto sino la mamá, y el papá también, que, dando unas fresas, un dulce o una aceituna, puede convertir a su mujer en la más feliz del mundo, aunque sea por un ratito.

Fuente: SER PADRES

http://www.serpadres.es/embarazo/segundo-trimestre/tengo-un-antojo-capricho-embarazo.html

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