Claves para una actividad física sin riesgos durante el embarazo



La Organización Mundial de la Salud define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Durante el embarazo se producen numerosos cambios hormonales, musculares y óseos que pueden provocar sensación de malestar o algún tipo de dolor como el pélvico o el de espalda. 

El deporte es un aliado indiscutible para sobrellevar esos cambios y para preparar el trabajo de parto que supone un esfuerzo físico considerable. De hecho, Aristóteles, en el siglo III a.C. ya atribuía los partos difíciles a la vida sedentaria.

Rubén Barakat Carballo, Doctor en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y profesor de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) de Madrid, explica en su libro ‘Embarazo y Ejercicio’ muchas de las cosas que en valle36 llevamos trabajando e informando durante más de 12 años.

La práctica de ejercicio físico produce mejoras considerables de los sistemas cardiovascular y muscular, evita el aumento de peso y corrige la postura que se modifica por el crecimiento del feto, además de disminuir el estreñimiento o las molestias digestivas. Sin embargo, la prudencia a la hora de afrontar el ejercicio físico es también muy importante, ya que una persona que no esté en buena forma debe tomar precauciones y realizar actividades adaptadas a su situación, del mismo modo que una deportista habitual puede realizar actividades de mayor intensidad. En este sentido es siempre recomendable consultar con el médico ya que en ocasiones pueden existir contraindicaciones.

Al igual que la intensidad, la frecuencia de la actividad física debe adaptarse a cada situación individual. Si se trata de caminar puede mantenerse a lo largo de todo el embarazo diariamente. 

El resto de las actividades oscilarán entre no menos de dos ni más de cinco veces a la semana, siendo la recomendación general tres veces por semana. La regularidad es imprescindible ya que durante el embarazo está contraindicado el ejercicio ocasional, si bien el programa de ejercicio físico debe ser flexible y tener en cuenta los cambios fisiológicos y de estados de ánimo implícitos en la gestación.

Recomendaciones:

  • Información: Antes de iniciar una actividad concreta solicitar la opinión médica y realizar un chequeo general. El médico debe saber que la embarazada hace o va a hacer deporte y el fisioterapeuta especializado debe saber el mes de gestación en que se encuentra para adaptar la actividad así como realizar una historia clínica previa.
  • Realizar un calentamiento progresivo de cinco a diez minutos antes de empezar y volver a la calma paulatinamente al terminar la sesión.
  • Utilizar ropa apropiada que no apriete y proteger especialmente los senos que se encuentran más sensibles y cambian de tamaño durante el embarazo.
  • Las embarazadas sedentarias deben comenzar por actividades de baja intensidad.
  • Evitar las posturas boca abajo en tanto que disminuye el flujo sanguíneo al útero.
  • Mantener una hidratación adecuada a lo largo de todo el día y una alimentación que tenga en cuenta la práctica deportiva.
  • Interrumpir inmediatamente la actividad si hay mareos, malestar o se nubla la visión.
  • Controlar el pulso, procurando que la respiración sea regular y cómoda. Se recomienda no superar las 140 pulsaciones por minuto.
  • Mantener una buena postura cuidando especialmente la espalda y las articulaciones y realizando movimientos suaves.

FUENTE: Mujer Hoy

http://www.hoymujer.com/ser-Madre/Embarazo/Diez-claves-para-actividad-684412062012.html

 

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