La fisioterapia respiratoria ayuda a expulsar los mocos y evitar las bronquiolitis en los bebés




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Con la llegada del mal tiempo, y más en estas fechas donde se producen cambios bruscos de temperaturas, nuestros hijos comienzan con los dichosos “moquillos”. Somos conscientes de lo molesto que es para los bebés y, por ello, la mayoría de los padres nos angustiamos cuando vemos que no pueden respirar bien. Los pediatras ya están alerta pero ¿lo estamos los padres?

Existen tratamientos para paliar los síntomas de la temida bronquiolitis, los aerosoles y los antibióticos, pero ¿sabías que podemos prevenirla y con muy buenos resultados?

Se consigue gracias a la fisioterapia respiratoria, que se aplica en niños desde los 4 meses en adelante. Es de gran utilidad ya que su finalidad es obtener un estado óptimo de ventilación pulmonar y, con ello, mejorar la permeabilidad de las vías respiratorias, el sueño y descanso del bebé y la familia, reducir la toma de medicamentos y evitar hospitalizaciones. Además, a largo plazo, favorece el desarrollo normal del niño y evita posibles recaídas.

Centro Valle36 es conciente de estos beneficios y, por ello, cuenta con una Unidad de Fisioterapia Respiratoria específica para cuidar de tu bebé y enseñarte a hacerlo tu mismo. Expulsar los mocos de tu hijo puede dejar de ser un reto a una costumbre que le proteja de futuras enfermedades y complicaciones.

Más información en http://www.valle36.es/infantil/fisioterapia-respiratoria/

Las bronquiolitis y las otitis, las dos ‘plagas’ para los padres en otoño



Las bronquiolitis y las otitis son las enfermedades más habituales en los niños y casi podrían considerarse una plaga, debido a su frecuencia. Por esta razón,la Asociación Española de Pediatría en Atención Primaria (AEPap) ha centrado en estas dos patologías su primer curso práctico para residentes de esta especialidad, los futuros pediatras españoles.

Entre estas patologías, la bronquiolitis es quizás la que más preocupa a los padres y más en esta época del año, ya que el predominio de esta patología viral se da entre octubre y marzo. Las cifras parecen darles la razón, ya que el 13% de los niños menores de un año sufre esta dolencia y entre el 2% y el 5% de los pacientes requieren de ingreso hospitalario.

Según la coordinadora del curso, el cuadro de bronquiolitis suele comenzar con un proceso catarral de las vías altas que implica la presencia en el niño “de mocos y tos”. En ocasiones, pero no siempre, estos síntomas se acompañan de fiebre. Para valorar el diagnóstico, el paciente tiene que experimentar una evolución, a dificultad respiratoria “con aumento de tos y presencia de sibilancia (o pitos)”.

La experta advierte de que, aunque no existen medidas específicas para la prevención de las bronquiolitis, hay actitudes básicas que pueden ayudar a mantenerlas lejos de los niños, como evitar el tabaquismo pasivo, fomentar la lactancia materna y los consejos generales para evitar contagios de patologías respiratorias, como limpieza de manos y otros cuidados específicos contra la expansión de los virus, como enseñar al niño a taparse la nariz y la boca con la inferior del brazo cuando estornuda o se tose.

La coordinadora tranquiliza a los padres afirmando que, aunque la bronquiolitis “como toda patología viral” no tiene un tratamiento curativo específico, “existen guías de práctica clínica y protocolos actualizados que recomiendan el tratamiento de los síntomas”. Esto es precisamente en lo que se ha formado a los residentes de toda España seleccionados para recibir este importante curso.

El otro gran caballo de batalla de los pediatras en esta época del año son las otitis. El Dr. Juan Ruiz-Canela, autor de la Guía de práctica clínica de manejo de la otitis media aguda, ha sido el ponente encargado de formar a los residentes en esta frecuente patología.

De nuevo, las cifras dan la razón a los organizadores que han decidido otorgar especial importancia a este problema. Según los datos que maneja el Dr. Ruiz-Canela, a la edad de un año entre un 20 y un 62% de los niños ya ha padecido al menos un episodio de otitis media aguda (OMA). Los números son aún más altos cuando el niño crece un poco, ya que entre el 50% y el 83% de los de tres años la han sufrido alguna vez.

A pesar de que la evidencia científica indica que la mayoría de los pacientes evoluciona bien sin antibióticos, el doctor advierte de que la OMA “constituye una de las entidades que generan mayor número de prescripciones antibióticas en nuestro entorno”.

El especialista aclara que el abuso de antibióticos en casos innecesario “favorece la aparición de gérmenes resistentes”, por lo que es importante que los futuros pediatras aprendan que el uso de estos medicamentos “sólo es necesario en menores de seis meses o en aquellas otitis que no mejoran en los dos o tres primeros días, así como las que cursan con una sintomatología más intensa”.

Así, la mayoría de los niños estarán mejor en 24 – 48 horas, sin tratamiento. “Esta opción es la más aconsejable en mayores de dos años que no han recibido ningún tratamiento contras infecciones en los últimos 2-3 meses y cuya fiebre no supera los 39 grados”, recalca el Dr. Ruiz-Canela.

Respecto a la prevención, destacan dos medidas comunes a las recomendadas para evitar las bronquiolitis: fomento de la lactancia materna y evitar el tabaquismo pasivo. En el caso específico de la otitis, sin embargo, el doctor señala que los niños de menos de dos años que toman biberón no deben hacerlo tumbados.

Los niños prematuros tienen los dientes más pequeños



Es mucha la información que reciben los padres sobre el proceso en el que le pueden ir saliendo los dientes a su bebé. Cada niño es diferente, eso es verdad, pero existen una serie de parámetros que pueden servirles de guía para detectar este momento.

En cambio, y aunque es algo bastante visual y significativo, no nos solemos preguntar nada respecto al tamaño de los dientes de nuestro hijo. Pues bien,  un nuevo estudio desarrollado por investigadores suecos determina que los dientes de los bebés prematuros son más pequeños que los del resto.

Durante el mismo, se ha examinado el desarrollo de la dentición observando, entre otras cosas, los mordiscos de los más pequeños. “También hemos comprobado si necesitaban tratamiento de ortodoncia y descubrimos que esta necesidad era mayor en los bebés nacidos antes de tiempo que aquellos a término”, apuntan los investigadores.

Los niños que participaron en el estudio nacieron a mediados de los años 90 y fueron examinados cuando desarrollaron sus primeros dientes permanentes, entre los ocho y los 10 años.

Los resultados mostraron que los dientes de los niños prematuros eran más del 10 por ciento más pequeños. “Además, cuando les examinamos, también vimos que sus dientes estaban más separados”, señala el investigador principal. Sin embargo, apunta, “estos problemas pueden solucionarse. Podemos mover los dientes si los huecos entre ellos son demasiado grandes y también existen buenos materiales para agrandarlos, si son excesivamente pequeños”.

FUENTE: Telecinco

http://www.telecinco.es/informativos/sociedad/ninos-prematuros-dientes-pequenos-resto_0_1494450898.html

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