Alimentación lactante de 6 meses a un año



Ya han pasado 6 meses. Muchas seguiremos dando el pecho a nuestro pequeño. Otras, por circunstancias, no habrán podido seguir con el amamantamiento y estarán alimentando a su hijo con biberones. Pero esa leche, ya sea materna o de fórmula, ya no es suficiente para cubrir las necesidades orgánicas de crecimiento de nuestro chiquitín. Además, su sistema digestivo, ya está preparado para comenzar a recibir otros alimentos que complementarán su dieta y le ayudarán a crecer fuerte y sano-

Comienza la alimentación complementaria

Esta alimentación engloba todos aquellos alimentos distintos de la leche que iremos introduciendo en la dieta de nuestro pequeño a partir de los 6 meses desde su nacimiento. que se debe mantener una ingesta de leche mínima de 500 ml/día.

¿Cuándo debemos comenzar a introducir alimentos distintos de la leche?

Antes del cuarto mes de vida el aparato digestivo del bebé todavía está inmaduro y no es capaz de digerir cualquier alimento distinto de la leche. Por eso, lo ideal es esperar hasta el sexto mes cuando el organismo del bebé ya está preparado para recibir nuevos alimentos y procesarlos y, además, en ese momento el aporte nutricional de la leche, materna o de fórmula, es insuficiente para mantenerlo bien nutrido.

¿Existe algún orden de incorporación de los alimentos?

El pediatra será el que nos indique la pauta a seguir en este nuevo proceso. Es muy importante introducir uno por uno los alimentos a razón de uno nuevo no antes de 3 días. De esta manera, si nuestro pequeño presentara alguna intolerancia alimentaria la identificaríamos más fácilmente. Además así nuestro hijo podrá tomarse su tiempo para conocer y acostumbrarse a los diferentes sabores y texturas. Por lo general, el orden suele ser el siguiente.

Entre 4 y 6 meses se comienza con los cereales sin gluten.

Entre los 5-6 meses empezaremos a añadir, una por una, las frutas trituradas. Las más recomendables son la manzana, la pera, el plátano y la naranja. Se recomienda que las frutas rojas o con pelo que son más alergenas, como el melocotón, se retrasen hasta después del año de vida. Los zumos no son aconsejables puesto que favorecen la aparición de caries dentales (aunque no tenga dientes aún).

6 meses: es el turno de las verduras y la carne.

  • Verduras: normalmente se suele empezar por hacer un puré de patata y zanahoria. Después, poco a poco iremos añadiendo otras verduras y hortalizas como judías verdes, calabacín, calabaza y puerro. No añadiremos sal pero sí que podemos poner una cucharadita de aceite de oliva suave. Más adelante, a partir del octavo mes incorporaremos otras verduras como la col, las espinacas, el nabo y las acelgas.
  • Carne: comenzaremos añadiendo al puré de verduras el pollo y pavo y luego iremos introduciendo ternera, cordero, etc. Mejor evitaremos las vísceras y la casquería. Empezaremos con un pequeño trozo hasta que alcancemos, poco a poco, los 50 gramos por ración de puré. La carne aportará a nuestro hijo la cantidad necesaria de hierro para su correcto crecimiento. Tampoco añadiremos sal en esta ocasión. No es recomendable una dieta exenta de carne a partir del sexto mes de vida, puesto que la leche materna no aporta la cantidad necesaria de hierro.

7 meses: es la hora de los cereales con gluten (trigo, cebada…). No se recomienda que estos lleven fruta, miel o azucares añadidos.

8 meses: muchos pediatras nos darán luz verde para comenzar a administrar a nuestro bebé sus primeros yogures. Pero  según la OCU, los yogures presentes en el mercado específicos para bebés no son adecuados por su contenido en azúcares y la presencia de agentes potencialmente alergénicos como las proteínas de la leche de vaca o la goma guar, derivada de las legumbres..

-  9 meses: incorporaremos pescado al puré, preferiblemente blanco. También sin sal. Se lo daremos a nuestro hijo 2 o 3 veces en semanas en lugar del puré de carne.

-  11 meses: primero introducimos la yema del huevo, siempre cocida, ya que es menos alergénica. Se recomienda administrarlo 2-3 veces por semana.

-  12 meses: ahora le toca a la clara de huevo y las legumbres. Le daremos estos alimentos entre 2 y 3 veces por semana.

-   La leche entera de vaca la introduciremos entre los 12 y los 24 meses.

Normas básicas y consejos útiles en la introducción de la alimentación complementaria:

- A partir de los 6 meses se recomienda dividir las comidas entre 4 y 6 tomas. Por ejemplo:

- Desayuno: entre 200 y 250 ml de leche (debe tomar 500 ml diarios sea materna o de fórmula) con cereales. Podemos dárselo en biberón o bien con cuchara si hacemos una papilla.

- Media mañana (opcional): biberón de leche. Algunos bebés madrugan mucho y no pueden aguantar hasta la comida.

- Comida: puré de verduras y carne. Si al principio no comiera suficiente o se quedara con hambre podemos darle un poco de leche de postre.

- Merienda: papilla de frutas.

- Cena: igual que el desayuno. Algunos días se puede sustituir por puré de verduras con carne.

- Toma de la noche (opcional) si el pequeño pide por la noche podemos darle una toma de leche, sobre todo si aún es pequeño para evitar que pase muchas horas entre tomas.

· No se debe añadir sal ni azúcar a los alimentos, puesto que ya contienen suficiente.

· Al introducir la alimentación semisólida se debe iniciar la administración de agua, mineral o del grifo si está bien controlada. Debemos evitar darle zumos o refrescos porque, además de tener un elevado índice calórico, favorecerán la aparición de caries dental por su alto contenido en azúcares.

· A partir de los seis meses se pueden ofrecer galletas sin gluten para el aprendizaje de la masticación aunque no tengan dientes porque se deshacen.

· A partir de los 8-9 meses nuestro niño aprende a coger cosas y llevárselas a la boca. Este es un buen momento para ofrecerle alimentos de fácil masticación, como pan o trozos de frutas, para que vaya experimentando y aprendiendo a masticar.

· Es muy norma que al principio el chiquitín se canse de masticar, por eso debemos inicia la alimentación sólida en cantidades pequeñas e ir aumentándolas.

· No debemos forzarle a comer cantidades prefijadas puesto que no todos los niños comen lo mismo. Él mismo nos orientará sobre la cantidad necesaria según su apetito, que se reflejará en el desarrollo de su talla y peso, que si van acordes con su edad significa que está recibiendo el suficiente alimento.

· De primeras, todos los bebés ponen cara rara y de rechazo ante cualquier nuevo sabor y textura, Por eso no debemos interpretarlo como rechazo definitivo y volver a insistir sin forzarle, hasta que se acostumbre.

· Los niños tienen que mancharse y experimentar con la comida como parte del aprendizaje.

· Es recomendable que le ayudemos a adquirir una rutina de horarios.

· No debemos utilizar la comida como premio o castigo para no fomentar desórdenes en su conducta alimentaria.

· También debemos tener en cuenta que los hábitos de alimentación en infancia marcarán el resto de su vida.

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