Watsu (R)
El watsu (R) es una técnica de trabajo corporal acuático, que muchos consideran la evolución más profunda del trabajo corporal en nuestro tiempo. Se ejecuta en agua entre 34 y 38 grados, entorno a la temperatura corporal. Procede del Shiatsu, una técnica japonesa que trabaja sobre todos los canales de energía con presiones y estiramientos.
La particularidad del Watsu (R) es que sus bondades se consiguen en el agua, donde el cuerpo del receptor está sostenido por el operador o profesional de Watsu (R).
“Con una sesión, la percepción del dolor o el dolor disminuye un 60%”, indican los expertos. Respecto a los efectos sobre la viscoelasticidad de los tejidos, el Watsu (R) relaja la musculatura esquelética y actúa sobre los músculos que intervienen en la digestión, disminuye el ritmo cardíaco, mejora la frecuencia respiratoria, la circulación sanguínea y el retorno linfático y venoso. “Un aspecto específico del Watsu (R) es que actúa sobre el sistema nervioso parasimpático, lo que significa que es sedante, matizan los especialistas”.

En las embarazadas estrecha vínculos entre la madre y el bebé al ser una técnica que se realiza con los oídos dentro del agua y los ojos cerrados. Esto hace que los estímulos externos disminuyan muchísimo y aumente la atención hacia el interior del cuerpo, estrechándose esta relación.
El Watsu (R) se debe realizar en unas condiciones externas muy cuidadas como son la temperatura del agua, un entorno libre de químicos y los mejores profesionales. Por eso, es una alternativa poco común pero muy valiosa. Sólo existen dos profesionales regladas en Madrid para realizar clases de Watsu (R) y trabajan en valle36.
Además, Elisa Muñoz Blanco es la creadora y única persona que está impartiendo clases regladas de Terapia Craneo-Sacral en Agua (R) a nivel nacional e internacional. Esta terapia forma parte de la osteopatía e incide en el líquido cefalorraquídeo, es decir, el nutriente del Sistema Nervioso Central y sobre la Fascia, que son las menbranas que envuelven el cuerpo. En el agua, estos tejidos tienden a mejorar la viscoelasticidad y a buscar el movimiento correctivo y de autocuración del cuerpo.
Los bebés, antes de aprender a hablar, gastan bromas y hacen amigos
Que el ser humano es sociable por naturaleza nadie lo pone en duda pero ¿desde cuándo? En el momento que nacemos, cuando comenzamos a hablar o a razonar… ¿En qué etapa de nuestra vida?
Pues es muy curioso. Un nuevo estudio australiano de la Universidad Charles Sturt demuestra que los bebés, antes de aprender a hablar, son capaces de gastar bromas y hacer amigos.
La investigación se llevó a cabo mediante la filmación de un grupo de bebés con cámaras pequeñas colocadas en sus cabezas. Una fórmula que ha permitido a Jennifer Sumsion, junto a otros investigadores, ver el “mundo social” a través de los ojos de los niños de 6 a 18 meses de edad. Y han comprobado que, a estas edades, ya somos capaces de usar mensajes no verbales para establecer relaciones de amistad y para hacer a otros reír.
“Nos ha sorprendido cómo de sofisticados son los bebés en el manejo de habilidades sociales, cómo ayudan a los demás, o de qué forma se aseguran que otros niños son invitados a formar parte del grupo cuando están jugando”, explica Sumsion. Los bebés interactúan sobre todo a través del contacto visual, los gestos de las manos y el humor. Incluso son capaces de “proteger” a sus jóvenes “amigos” cuando los notan asustados.
A nosotros nos parece una afirmación preciosa el conocer que todos, en nuestra infancia, hemos sido en esencia sociables, buenos, simpáticos, graciosos y protectores. ¡Qué pena que la vida que llevamos y las circunstancias personales de cada uno maticen estos grandes valores ¿verdad?
Nosotros, hoy, nos quedamos con la sonrisa de dos bebés jugando y ayudándose el uno a otro.
FUENTE: Muy Interesante
http://www.muyinteresante.es/hacemos-amigos-antes-de-aprender-a-hablar


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